Las ventajas de dormir la siesta

Diversos estudios científicos han coincidido en señalar que la siesta es muy beneficiosa para la salud, dando la razón a la sabiduría popular, que aconseja echar una cabezadita después de comer.

la siesta

La necesidad de la siesta es una respuesta natural de nuestro cuerpo. Esta necesidad viene regulada por nuestro reloj biológico: este sistema está situado en una zona del cerebro llamada región supraóptica, y controla los cambios diarios de fenómenos fisiológicos y bioquímicos, como pueden ser la necesidad de dormir por la noche o la alternancia de los periodos de sueño y vigilia.

Además, después de una comida copiosa – como suele ser la del mediodía – el cuerpo redirige la sangre hacia el aparato digestivo para realizar la digestión; al llegar menos sangre al cerebro, todo el organismo se amodorra y siente una necesidad de descansar.

Beneficios de la siesta

Los motivos por los que la siesta es saludable son diversos. Hoy en día, se duerme dos horas menos de media al día que a principios del siglo XX. Por lo tanto, en una sociedad como la actual, que nos impone un ritmo frenético y acelerado, un descanso durante la mitad de la jornada laboral es imprescindible. Unos minutos de sueño después de la comida supondrán una mejora en nuestro equilibrio personal, un alivio del estrés y un innegable beneficio para el sistema cardiovascular.

chica siesta en sofa

También está demostrado que la siesta mejora el rendimiento intelectual durante la tarde. Un pequeño descanso a mitad del día ayuda a que las neuronas, pasen nuevamente a estar activas y los neurotransmisores cerebrales se repongan del desgaste que sufre diariamente.

Incluso para tratar determinadas enfermedades, como la epilepsia o la narcolepsia, la siesta forma parte del tratamiento. En el caso de la narcolepsia, una siesta diaria de 15 o 20 minutos resulta igual de eficaz que un estimulante.

Para aprovechar al máximo los componentes beneficiosos de la siesta, ésta no debe exceder la media hora. No es obligatorio que en el transcurso de la siesta se logre etapas de sueño profundo, y si ésta se prolonga excesivamente nos sentiremos entumecidos durante el resto de la tarde. Una siesta larga provoca insomnio, y si se tienen dificultades para dormir de noche, la siesta agudizará el problema.

En cualquier caso, si después de comer no nos apetece dormir, tampoco hay que forzar al cuerpo. De la misma manera que hay personas que necesitan muchas horas de sueño y otras que necesitan pocas, también hay personas con mayor tendencia natural a la siesta que otras.

Aunque la siesta es un invento español, los países anglosajones ya están incorporando esta costumbre. En los Estados Unidos se ha reconocido su valor científico y incluso existe una sociedad llamada ‘The Napping Company’ (nap es siesta en inglés), que se encarga de divulgar los beneficios de la siesta, promocionarla entre las empresas y convencer a éstas para que faciliten espacios donde los trabajadores puedan efectuar el descanso reparador.

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