Hepatitis B

Esta enfermedad vírica es la más común de las afecciones hepáticas por la cantidad de enfermos que la padecen de manera crónica. Su período de incubación varía desde uno a seis meses y su medio de contagio puede ser las relaciones sexuales sin preservativo, compartir jeringas, tomar contacto con la sangre u otro líquido del cuerpo como semen, partos, utilización de agujas no descartables para tatuajes, etc.

Hepatitis B

Sus síntomas pueden no evidenciarse pero cuando lo hacen esta está acompañada de ictericia, acolia, coluria, náuseas, fiebre, dolor abdominal, diarrea, fatiga. (típicos síntomas de una hepatitis).

Muchas veces este tipo de hepatitis suele sentirse como si fuera una gripe, con lo cual se vuelve dificultoso diagnosticarla, para hacerlo generalmente se pide un análisis de sangre.

Habitualmente la infección desaparece sola en un par de semanas pero cuando así no lo hace se la pasa a llamar hepatitis B crónica. Un proceso que dura toda la vida y que debe ser controlada dado que puede ser un proceso que desemboque en enfermedades como la cirrosis.

Para prevención existe una vacuna contra este virus que ha resultado ser exitosa, se la aplica en tres dosis separadas.

El hígado puede recuperar sus funciones habituales y comenzar su regeneración una vez eliminada la infección. Se recomienda tomar siempre los recaudos para prevenir el contagio ante cualquier contacto con una persona posiblemente afectada por el virus.

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